Hambre y ejercicio

Hambre y ejercicio

¿Por qué comemos lo que comemos? ¿Me ayudaría el ejercicio a solucionar el problema del hambre?

Está claro que sabemos cuando tenemos hambre, pero no sabemos por qué elegimos unos alimentos y no otros.  La mayoría de las veces no comemos sólo para nutrirnos sino también para buscar esa sensación de placer y bienestar que nos da ingerir ciertos alimentos. Factores que influyen a la hora de comer alimentos: Gestación y lactancia.  Una alimentación sana y variada durante estos periodos ayudará a que el bebé tenga una alimentación similar. Reconocerá aquellos sabores que la madre ha estado consumiendo y asimismo habrá más posibilidades de que rechace o no quiera tanto aquellos que no ha tomado la madre (gominolas, bollería, comida rápida).

Alimentación en la primera infancia. Cuando el/la menor empiece a consumir alimentos irá determinando poco a poco sus gustos y preferencias. Depende de los alimentos que se le proporcionen desde pequeñ@ su paladar se irá decantando hacia unos sabores u otros. Por eso, si le damos alimentos procesados, demasiado dulces o salados (papillas, potitos…) no percibirá el sabor natural de estos alimentos (frutas, verduras…). Conocimiento. Es importante tener conocimientos básicos sobre comida, nutrientes y alimentos. De esta manera nos será más fácil llevar una alimentación sana y equilibrada a la vez que disfrutar de ella. Hambre y ejercicio Hambre. El hambre puede ser física o emocional. El hambre física suele aparecer en horarios concretos, por rutina, y solemos tener control sobre la cantidad y el tipo de alimentos que ingerimos. Sin embargo, el hambre emocional como el propio nombre indica está relacionado con las emociones. No controlamos la cantidad de hambre que tenemos, ni el tipo de alimento que nos apetece comer en ese momento sin saber por qué, nos genera ese descontrol que debemos evitar. ¿QUÉ HACER PARA EVITAR QUE ESTE HAMBRE INCONTROLADO SE APODERE DE MÍ? Hambre y ejercicio Ayudémonos del ejercicio. Como hemos dicho anteriormente la mayor parte del hambre que sentimos es emocional, ya sea por estrés, angustia o felicidad. La mejor herramienta para regular ciertas emociones la tenemos tod@s al alcance de nuestras manos y muchas veces ponemos excusas para no querer verlo.  Es sabido que el ejercicio físico favorece la aparición de estados emocionales positivos, produciendo una sensación de bienestar psicológico. Por otra parte, reduce los niveles de ansiedad, depresión y estrés. Sabiendo cuál es la solución del problema, o por lo menos teniendo un camino qué puede llegar a ser la solución, ¿por qué no somos capaces de hacerlo?  Te propongo una cosa, plantéatelo seriamente, hazte un horario de tu día a día y piensa si no podrías sacar 20-30 minutos diarios para realizar ejercicio. Un plan de trabajo adaptado a ti y a tus necesidades, teniendo en cuenta el material que tengas o no tengas en casa.  ¡Piénsalo! Tu vida dará un giro de 360º. (Imágenes cedidas por FREEPIK)